martes, 7 de junio de 2011



Capi #2: Primer día.

Ya estaba lista para enfrentarme a las mil miradas de esa Universidad que para mis ojos era totalmente desconocida. Había tenido una de dos la Universidad de Alaska y la de Florida que me había recomendado Mi madre, pero hasta el sol de hoy solo pude decir “Tanto nadar para morir en la orilla” pero tenía que acostumbrarme a esta nueva rutina.

Cuando ya estaba en las sala para que Charlie me diera la buena suerte y de una vez irme el ya no estaba había madrugado para ir a la comisaria.
Llegue a la universidad de Forks llamada “Lazan sindis”, que rayos estaban pensando cuando le pusieron ese nombre.

Me baje del auto con la vista ausente sin especificar a alguien en común… pero no podía tapar el sol con un dedo las piernas me temblaban y mi corazón se volvía un tambor.

¡Vamos!-dijo una voz dentro de mí.

Pero ya era tiempo de esforzar un poco de mí… y no caerme por las estupideces de la gente. Me deslumbro mucho que casi nadie me prestara tanta atención… claro antes lo hacían, consecuencia de que, solía salir con el chico… extraño, fuera de lo normal y el más guapo del instituto.

Llegue al salón, y el profesor me dio las indicaciones necesarias para empezar el día de hoy. Entre todas esas caras, estaban “Mis amigos” que por suerte habían tocado en la misma que yo… aquellos con los que antes solía compartir. No se tomaron la molestia de mirarme así que yo vacile y tampoco lo hice, me senté en lo más oculto de la parte de atrás de los asientos por supuesto, pero no sola no estaba vacío y que mas me quedaba era el ultimo que quedaba la puntualidad no era mi fuerte y tenía que sufrir las consecuencias. Pero aquel chico era más feo que pegarle a mi madre, y no soportaba no mirarle esto no se veía gratis todos los días.

Era Blanco su cabello rojo que parecía una zanahoria, sus mocos se veían sin fijarse bien, pecoso hasta la china, y dos verrugas llamadas “Colombia” y “Venezuela” peleando en el labio inferior para ver quien se quedaba con la mejor parte.

-Espantoso.- pensé para mis adentros después de completar aquella definición.

Hay empezaron las largas horas de clases, y la cadena del profesor… ¿Ciencia? A pesar de que soy buena en rendimiento académico, todas esas cosas me fastidiaban solo me concentraba en las gotas de lluvias que resbalaban por la ventana, no quería ver más aquel chico nunca más, por suerte había elegido la carrera de Criminalística así averiguaría quien cometió aquel crimen de traer al mundo a aquel chico.

-Señorita Swan, dígame ¿Cómo se hace para descomponer una Reacción química?

 Sacudí la cabeza para despertar de esa hipnotización que tenía en ese momento con las ¿¡Gotas de lluvia!?

Ya sabía la respuesta así que no me angustie tanto, para responderla. Como era de suponerse todas las miradas estaban en mi dirección, así que trate de no hacerlo rápido así mi lengua no se enredaría con las palabras.

La respondí correctamente casi sin tartamudear y Salí ilesa.

-Muy bien, Señorita Swan… solo trate de prestarme atención, mientras explico mi clase.

Asenti. 



Y luego prosiguió con su clase. Solo que esta vez mi mirada estaba al frente, pero seguía indiferente con relación a su explicación. Ya estaba ansiosa porque el timbre sonara, este día no había sido el mejor ningún día lo seria de eso estaba segura.

Gracias a dios- dije en pensamientos. Ya había sonado el timbre. Fui al Comisaria como me lo había propuesto, pero ya Charlie había terminado con su trabajo.

Llegue a la casa y Charlie se encontraba en las mesa con un documento que chequeaba y chequeaba pero nunca parecía llegar a la conclusión, note como las arrugas de su frente se punteaban más profundas. Estaba preocupado por algo conocía aquellos gestos.

-¿Pasa algo?

Se encogió de hombros y apretó los dientes.

-¿Qué sucede?- volví a preguntar ya estaba empezando a preocuparme. No había visto a Charlie así desde que… murió Harry Clearwater.
Soltó un gemido.

-Bella. Es que Billy…

-Billy que papa me estas asustando.

-… ha muerto. Completo aquella frase con un gran dolor en su pecho.

Mi piel se erizo no lo podía creer, Jacob me había comentado que estaba enfermo pero no pensé que sería algo tan grave.

-¿C-como es posible?- trague en seco, todavía no lograba asimilarlo.
Lo abrase tratando de consolarlo pero el trataba de no revelar su sufrimiento solo ahogaba su dolor.

-¿Cómo paso?

-Nadie lo sabe bella, al parecer son los mismos casos que desde hace tiempo no se frecuentaban… las mordidas, tal vez pudo haber sido un animal salvaje no sé todo esto… es muy confuso aun para mi.- apenas lograba hablar. Lo abrace con más fuerza.

Billy estaba muerto y era lo único cierto. No me llegaba a imaginar cómo estaría Jacob.

Así que enseguida encendí el auto para ir a ver a Jacob. Aunque eso pareciera ser un intento inútil, podían sentir mi presencia desde lejos. Llegue en tiempo récor y ahí estaba toda la familia reunida, quería devolverme solo lograría ser un estorbo pero no podía dejar a Jacob solo, no en esta situación.

Me baje y llegue hasta ellos de una u otra forma todas las miradas estaban concentradas en mí, pero Leah no solo me miraba. Quería fulminarme con solo ese gesto no esperaba más de ella, nunca le he caído bien tal vez era por haberme mesclado con vampiros, y ahora mucho menos que uno mato a su padre.

-¿Jacob donde esta?- dije casi en un susurro -Necesito saber donde esta.- volví a suplicar. Me mordí los labios debido a la frustración.

Escuche un Gruñido ligero provenía de ¡Leah! Se acerco a mí lentamente, veía como sus lágrimas salían de sus ojos sin ningún impedimento aunque su postura era fuerte. Solo una brisa ligera la tumbaría nunca la había visto de esa manera.

-¿Qué haces aquí? No te basto con juntarte con los ¡Malditos chupasangre! Para ahora venir con cara arrepentida a sentir lástima por Jacob.

-Y-yo solo…- serré mi bocata no podía decir nada, nada de lo que digiera la haría cambiar de opinión.

-Tu nada Bella.- gruño aun más fuerte. Sus pies adoptaron una pose firme al igual que su inclinación, ¿se transformaría? No sería capaz ni siquiera yo sabía de lo que ella era capaz de hacer.

Vi como una parte inferior de sus dientes relucían en sus labios, soltó un gruñido sanguinario y, lo último que vi fue un gran enorme lobo en el aire saltando hacia mí. No pude mantener los ojos abiertos no quería ver cómo hacia de mi cuerpo trozos de carne, no era una manera bonita de morir pero si aceptable creía yo.

Sentí como una brisa ligera, y un olor a perro favorable se poso enfrente de mis narices. Ya sabía quién era así que abrí los ojos Jacob ya estaba transformado en lobo mientras que a los lados de Leah se encontraba Seth  y Sam transformados también, no pretendían detenerla con su forma humana a pesar de ser femenina Leah era fuerte y ágil.

Mientras la mirada de Leah todavía seguía posada en mí con esos ojos enormes pidiendo Venganza.

-Jacob.- masculle.

domingo, 5 de junio de 2011

 



Capi #1: Renacer

¿Esto es un sueño?

El estaba hay en medio de aquel umbral que dividia nuestros cuerpos, su cara era afligida pero a la vez sínica, me miraba fijamente sus ojos tan negros que quemaban.

Un ardor en mi garganta me impedía hablar me sentía tan seca, como una hoja la cual cae de sus ramas cuando se queda sin brillo, cuando muere.

Estiro su mano. Era Edward mi Edward mi corazón se acelero a mil millas por horas, mis ojos lo pudieron detallar todo lo que nunca había visto en el. Quería correr hacia él, abrazarlo, besarlo pero algo me lo imedia no podía hacerlo, me encontraba totalmente inmovil era un cuerpo sin movimiento.

-Bella- susurro, mientras que con la punta de su dedo acariciaba mi mejilla dulcemente.-Ya deberias de entender que no te amo que nuca lo he hecho.- dijo quitándome el dedo de mi mejilla, bajo el brazo rápidamente, apretándolos en puño.

Esas palabras me hirieron fuertemente era como una estaca que lastimo mi pecho, no lo podía creer ¿C-como? Solo quería gritar. El no se imaginaba para mí lo que era escuchar esas palabras salir de sus labios, aquellos con los que solía refugiarme.

-Nunca lo hice.- esas palabras seguían metiéndose en mi pecho, ahogándose en lo más profundo de mi alma. Solo quería que parara pero se me hacía imposible moverme.

La única expresión que realizo mi cuerpo fueron lagrimas; de ira y a la vez de dolor no entendía porque razón lo hacía, como si dejarme no había sido suficiente para él.

-Adiós Bella.- bajo la mirada, no se digno a mirarme por última vez a decirme esas palabras a los ojos, fue un Cobarde.Esas últimas palabras que dijo ya era un hecho, su partida por completo, esas son las palabras que pensé que tenía el valor de decir cuando se marcho sin un adiós. 

Me miro por última vez, tal vez era cierto serian las ultimas miradas. Ese fuego ya se apagaría se extinguiría junto con el tiempo.

Vi como Edward se iba junto con los sueños que anhelaba con todas mis fuerzas. Se esfumo desapareciéndose entre la oscuridad, era uno de esos momentos de suicidio.

Ese fue el momento donde toda mi vida se redujo a nada.

Ya todo no tiene sentido, porque tengo que seguir viva ya no me queda más nada.- eso es lo que pensaba, tal vez era lo que quería hacer, tenía que buscar un tipo de plan que no fuera tan alarmante. Mientras que mi cabeza iba pensando en ello, una palabra muy fuerte retumbo en mis oídos.

-No te hagas más daño… por favor Bella.

Se escucho casi sin fuerza, un sollozo sonido fue lo que salió de su boca.

 Esa voz me parecia conocida casi familiar, ¿Pero quién realmente? No logro saberlo.- intentaba hacer conclusiones en mi cabeza, pero no las hallaba por ningún lado.

Mi mente se nublo por completo, ¿quién era aquella persona? Sentí como poco a poco mi sueño se borraba a pesar de que todo era de un friolento negro, desde que Edward cruzo aquella puerta todo se había perdido.

Me levante sofocada después de ese terrible sueño, mi cabeza no adoptaba la realidad o la lógica de eso. Sentí un calor inmenso recorrer por todo mi cuerpo, mi cabello estaba húmedo y pegado a todos los alrededores de mi cuello y también de mi frente.

Esa era una  de las cosas que extrañaba de Edward, su temperatura corporal era perfecta para este tipo de ambiente, hubiera dado todo por  dormir de nuevo en sus brazos.

Eso era lo primero que hacía… pensar en él, y solo un recuerdo visible que yacía en el álbum de fotografías. Pero esta vez todo era diferente mi fuerza de voluntad no flaqueaba para acercarme a ese albun de fotos, ni para ocupar mi cabeza en él y solamente él.

Todo había cambiado desde aquel sueño no deducía por qué… pero eso me hacía sentir bien, me sentía con ganas de vivir ya se cumplía 1 año y medio de no verle, pero eso no me hacía sentir poca cosa frente al mundo.

-Bella.-  Escuche a Charlie decir desde la cocina, me sentía muy mal al darme cuenta de mi comportamiento, estaba muy distante hace meses que no tenía una charla con Charlie… a pesar de nuestras diferentes “edades” era reconfortante hablar con él. A mi madre Renée de vez en cuando le atendía las llamadas, pero nuestras conversaciones no eran como antes, antes solía gastarme todo el saldo llamándole.

Lo tenía que admitir me había estado comportado como una chiquilla malcriada. Me metí al baño a darme una buena ducha esta vez no pensaba encender el calentador. Me vestí con lo primero que vi en el armario mientras bajaba las escaleras pensaba en que le diría a Charlie esta vez, a pesar de que el no me lo digiera sabia que esto también le afectaba.

-Buenos días.-  musite con pocas fuerzas.

Se me quedo mirando con cara de pocos amigos, y empezó a tocarme la frente midiendo mi temperatura corporal. Como no iba a hacerlo, hace tiempo que no salía esas palabras de mi boca.

-No estoy enferma.- dije corroborando su duda, le quite la mano de mi “frente” y le dedique una media sonrisa.

-Volviste Bella.- me abrazo fuertemente.

-¡Valla!- dije sorprendida, le devolví el gesto. A veces pensaba que reacciones tomaría Charlie en estas situaciones ya tenía que saber que no me debía de preocupar tanto por ello, Charlie es de esas personas que daban espacios y sabia entender perfectamente.

-Mañana empiezan las clases de tu universidad. ¿Recuerdas? Ya las vacaciones terminaron.

-¡okey! Tampoco tienes que hablar de esa manera… lo dices como si fuera muerto todo este tiempo y fuera resucitado a la vida.- se me quedo mirando de arriba abajo era verdad, lo cierto es que no sabía que las vacaciones se habían terminado ni mucho menos que empezaban mañana. Al menos el trataba de enterrar el tema de aquella persona.

-Tengo hambre.- rebusque en la nevera, pero lo único que había era una Cerveza.

-Que mala digestión.- Mire con cara de asco esa cerveza.

-A ese ritmo te vas a convertir en una ballena.- lo mire de reojo.

Prefacio
Se había ido me había quedado sola, solo me parecia estar solo como si todo a mi alrededor se hubiera extinguido y solo quedara dejavu de aquellas cosas importantes para mi. Solo recordaba aquellos momentos que viví con él, cuando reía ¡si lo hacía! cuando nuestras miradas estaban dispuesta a entregar todo. ¿Ya no volverá? Todos los días me lo preguntaba todo se habia vuelto pasado, lo único vivo eran los recuerdos pasajeros que invadian mi mente, aunque su imagen fuera borrosa seguía hay latente ¿había logrado superar su partida? No lo sabía la palabra miedo por completo se adueñaba de mí. El mundo pasaba enfrente de mis ojos sin darme yo de cuenta.
 Me lo había prometido el siempre iba a estar ahí para mi, a pesar de que le habia suplicado una y otra vez que no me dejara habia hecho caso omiso a todo lo que un dia vivmos, pero no le importo solo me dejo sumergida en una pesadilla interminable.

¿Todo tenía importancia? El valor de las cosas que giraban a mí alrededor se habían convertido en algo insignificante, el tiempo estaba pasando aunque eso no significaba nada para mí. Mi dolor… mi sufrimiento el no tenerle, se fundían los recuerdos en un esplendor que llegaba de repente, solo una luz artificial que no lograba alumbrar mis recuerdos totalmente, estaba sumida en el pasado.

Ya debía aceptarlo él no estaba, el ya se había ido para nunca volver, debía darme cuenta de todo. Lo que implicaba recordarle eran puñales dentro de mi pecho y aun llorarle tenía que tomar la decisión, tenía que vivir y despertarme de ese eterno silencio que me desgarraba cada día el saber que ya todo había terminado

 Tomar mi rumbo como el tomo el suyo. Para él fue fácil ¿Por qué para mí no lo va hacer? Estaba dispuesta a cambiar a plantearme un mundo, pero lo tenía que hacer enterrando mi pasado y eso implicaba enterrar a mi amado con ello.

Tal vez quedarían cenizas de aquello, que un día el y yo llamamos amor. Pero esas cenizas no se prenderian de nuevo estaba dispuesta a cambiar todo empezar de cero. Aunque eso fuera en contra de mi racionalidad.

Pero lo que no sabía es que por más que escapara del recuerdo, el me acogería en sus brazos, con una fuerza infinita la que me haría sentir aun en contra de mi voluntad y no poder escapar mas de ella…

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Holaaa saludos... al fin he regresado aki les dejo mi prefacio de la nueva historia que le habia comentado hace un tiiempo "Recuerdame" espero que les guste seguido del primer capi y los otros que vienen.

Un besote nos leeremos pronto 

martes, 23 de noviembre de 2010

El Libro de los Amores Ridiculos


Capitulo #3: Oh, Oh… Desastres
Mire a mi alrededor, totalmente alucinada.
Me encontraba en un cuarto blanco; cada mueble o pared tenía ese blanco resplandeciente.
Por un momento me llegue a preguntar si me encontraba en un manicomio. Quiero decir, ¿Qué otro lugar tendría este blanco tan perturbador?
¿Por qué estoy aquí?- me pregunte en pensamientos; era como si fuese incapaz de pronunciar nada. Y tampoco me podía mover.
Bueno, si lo asía, pero parecía que casi levitara.
A lo lejos escuche una melodía; era suave y dulce, con el toque perfecto de melancolía…
-Me has hecho esperar mucho tiempo.- dijo una voz tras de mí, que se fundía perfectamente con aquella sinfonía.
Gire sobre mis talones, y lo vi: estaba dándome la espalda, sentado en el banco frente a un gran piano negro que… de alguna manera, contractaba perfectamente con el albor de la habitación.
-¿Quién eres?- pregunte con algo de temor en mi voz. No sabía porque, pero esa extraña figura me intimidaba.
El se giro lentamente. Solo alcance a ver su cabello de una extraña tonalidad broncínea, porque su rostro fue sesgado por un fogonazo; una extraña y plateada luz que cubría su semblante.
El estiró su mano asía mí y yo estire la mía vacilante, cuando…
-¡JONROOOON! ¡DE PRIMERA LIGA!– Grito una voz desde la nada.
Mire a mi alrededor, un tanto confundida.
-¿Qué ha sido eso?- le pregunte al extraño frente a mí, aun sin poder ver su rostro.
El carraspeo, parecía que ahogaba una risa picara.
Me sentí cautivada por la forma en que sus anchos hombros se sacudieron. Era tan armonioso, tan continuo, tan… sensual.
Parecía a punto de decir algo, pude notar como sus rellenos labios carmesíes se entreabrieron, cuando la visión se fundió, llevándose a mi extraño pianista con ella…
Ahí fue cuando desperté, efecto de los desolladores gritos de Jacob y Peter. Abrí los ojos lentamente, un tanto contrariada. Me sentía completamente agotada después de haber limpiado el regalo que me lleve al entrar a la casa de Peter. ¡Y vaya que regalo!
-¡Maldita sea!- exclame bastante enojada. Que alarma tan eficiente, hubiera preferido seguir despertándome por los rayos de luz de mi ventana del convento, y no por gritos desparramados que salían de la boca de ¿Jacob?
¡Claro! típico de hombres: “gritos”, tiraderos de ropas, comida chatarra, revistas y lo que uno menos se imagina, esta iba hacer mi nueva casa, así que la que tenía que adaptarse era yo. Vaya, claro que faltaba una mano en este “Dulce Hogar”
Me levante tranquilamente sin el menor ruido posible que pudiera hacer, tendí mi cama tenía esa costumbre, me cepille, me vestí con la ropa mas adecuada para estar en casa y me dirigía a la sala o tal vez a la cocina, mi estomago no paraba de sonar, el arroz chino de ayer no me lleno para nada, aunque no se cómo haría eso… de pasar como si nada, negando la presencia de los dos.
Abrí la puerta del cuarto, apenas lo hice se dieron cuenta. ¡Rayos!
-Buenos días, muchacha.- dijo Peter jocosamente.
Fruncí el ceño.
-Tengo mi nombre. Y no es precisamente “muchacha”- dije un tanto enojada.
Barriga de bambalina.- complete en pensamientos.
-Como sea.- dijo.- Vamos a desayunar.
Se levanto del sofá, seguido de Jacob, que no despegaba su mirada del suelo. Un sutil rosa adornaba sus mejillas. Lo mire confundida, hasta que caí en cuenta que seguramente sería por el short de franela que tenia puesto. Carraspee bastante incómoda.
-Voy en un momento.- dije, escabulléndome lo más rápido que pude a mi habitación.
Remplace el short por un jeans, y cambie la camisa de tiras por un top tipo baby doll rosa pastel. Me vi en el espejo y me di por satisfecha por ver lo bien que contractaba ese tono de rosa con mi piel morena.
-¿Qué desayunaremos?- pregunte al entrar. Me quede loca al ver lo que había en la mesa.- ¿Banana Split?... Wow, que… sofisticado.
Peter puso los ojos en blanco.
-Siéntate, niña.
Imbécil.
Me senté en una de las tres sillas, ninguna a juego, y removí con la cuchara de plástico el sirope del helado.
-¿No tienes cereal?- dije.
Peter suspiro. Se levanto y tomo una caja de cereales de la alacena. Sirvió un poco en un bol, extrajo un bote blanco de la nevera y lo hecho sobre los cereales ¿era la leche? y me lo puso al frente.
-Humm. Ten, revisa la fecha de caducidad. Eso lleva ahí un tiempo.
Hice una mueca de asco asía mi desayuno.
-Tocara.- suspire.
-¡Genial!- exclamo Jacob a mi lado, tomando mi postre y echándolo en su gran cuenco.- Mas para mí. Eh… hola, por cierto.
Parecía avergonzado.
-¿Eh?... hola.- dije, dudando de la palabra.
Hundí la cuchara en los cereales y me la lleve a la boca. Escupí todo de improviso, sobre Jacob. Comencé a toser por el horrible sabor que impregnaba mi boca.
-Humm. Si querías mantener tu banana Split para después, me hubiese dicho.- dijo Jacob, admirando lo que había escupido sobre sus pantalones.
-No es eso.- negué, muerta de vergüenza.- Es que… sabe ha… ¡A licor… con ¿yogur?!... Arg, Peter, imbécil.- le chille.
Peter palideció, y rápidamente probo aquel engrudo que me había servido.
-¡Diablos!- exclamo.- Lo siento, muchacha. Tuvimos unos quinces el mes pasado, y no quería que los chicos bebieran anís.
-¡¿EL OTRO MES?!- lo cite incrédula, sin dejar de limpiarme la boca.- ¿Y qué diablos es “anís”?
-Una bebida de la que no quieres saber.- suspiro Jacob, limpiando su pantalón con una servilleta.
-Me voy a cepillar.- dije entre dientes.- Jacob… l-lo siento, no quería escupirte.
-No te preocupes.- sonrió.
Me cepille y me cambie el jeans que tenia, no podía verle la cara al menos por hoy al pobre Jacob, después de haberle escupido de esa manera, que bonita manera de iniciar el día siguiente, no me quería ni siquiera imaginar cómo serán los otros.
Me acosté en mi cama, de un momento a otro perecía que el mundo se hubiera detenido frente a mí, me sumí en mis pensamientos aquellos que no me dejaban en paz y dominaba por completo mi fuerza de voluntad. ¿Quién era ese chico? ¿Por qué le soñé? Ya Jacob estaba perdonado y el “Maldita sea” que salió de mi boca al despertarme, se había convertido en un “Discúlpame” y solo vergüenza.
Me tome un largo tiempo para pensar en mucho y poco, al rato escuche que tocaban mi puerta, pero el ruido era tan bajo que si estuviera dormida ni cuenta me hubiera dado de ello, no quería abrir pero seguía insistiendo y con mayor ruido que el de antes.
-¿Quién es?- Dije dudando
– S-soy yo Jacob- tartamudeo, parecía ser el, el que escupió esa horrible sustancia en mis piernas
- ¡AH! Pasa Jacob- salió de mi boca sin pensarlo, me arrope lo mas que pude no quería que sucediera el accidente de hace rato.
-Si soy yo al parecer- entro me miro y después me quito la vista de encima, hacia movimientos de aquí para allá, parecía un niño inquieto, quería decirme algo pero no se atrevía.
-Humm. ¿Sucede algo, Jake?
-¿Jake? Tenía tiempo sin oír a alguien que me llame de esa manera.
-Bueno, si dije algo malo discúlpame. No fue mi intensión, yo solo…
Me interrumpió enseguida
-No te preocupes lo contrario me gusta mi nombre de esa forma, Jacob es un tanto serio prefiero Jake y si viene de ti un honor- sonrió después de completar aquellas frases, me estaba era distrayendo para no decirme en realidad porque estaba aquí.
-¡Jake! Ya no des tantas vueltas ¿sí? dime de una vez el motivo de estar aquí.
-Es que bueno ya que estas aquí y eres totalmente nueva, te quería decir claro… solo si  tu quieres, este… ir conmigo a conocer la ciudad ¿te gustaría?
¡dios! me quede en blanco no sabía que decir Jake me encantaba todo él, pero tenía miedo de enamorarme de ilusionarme, perderlo a pesar de que tal vez no era para mí, senté cabeza y dije “YA BASTA” de esconderte, ser amiga de la soledad, arriésgate; nada vas a perder pero puede que ganar.
-¡Claro que si Jake! Sería un honor para mí- entonamos los dos unas risitas.
-El honor seria todo mío, bonita… ¡lo siento! Quiero decir, Heaven. Ugh.- hiso una mueca, totalmente avergonzado.
Carraspee. Ese “bonita” sonaba a… diablos, no me gustaba. Pero no quería herir sus sentimientos.
-Tranquilo.- le dije.- No hay problema.
El sonrió con pasividad, pero aun estaba avergonzado. Sus grandes orbes azabaches me lo decían. Me levante y fui al armario, saque una playera blanca y un jeans oscuro. Estaba a punto de vestirme cuando un fogonazo de razón llego a mi mente.
-Eh... Jake ¿no sería mejor si tú te sales, para que yo pueda vestirme? Digo, sería más cómodo.
-¡Claro! Yo ya salía; no me creas tan irrespetuoso.- bufo.- Bueno, te espero en el sofá, voy a avisarle a Peter de una vez. Ya sabes cómo es ese viejo.- soltó una risita.
Yo asentí. Me vestí con la ropa y Salí a la sala. Jacob me esperaba ya listo, con los pantalones cambiados y todo. Un fuerte, pero suave, olor madoroso llego a mí. Cuando estaba al lado de Jacob me di cuenta de que ese olor a madera resinosa era él. Aspire por la nariz, embriagándome de ese olor tan hogareño. Era exquisito, algo que lo definía totalmente.
-¿A qué lugar me llevaras Jacob? – pregunte inquietantemente con media sonrisa en mi rostro
-Eso es una sorpresa- respondió dulcemente mirándome a los ojos
-Bueno sorpréndeme.- Dije enarcando una ceja
-Hare lo posible Srta. Heaven -suspiro- tal vez eso este un poco difícil.
-Si lo dices… Por eso, lo único que te voy a pedir, es casi todo lo que haya en ese lugar nada más.-dije seriamente. Pero al ver su cara de WTF, solté una risita.- es broma Jake no soy de esas que exigen mucho o hasta lo imposible, el tener una compañía como tu es mas que suficiente.
Era tan increíble oírme hablar de esa manera, no sabía antes lo que era eso, por eso me encantaba tanto, por eso no quería estar lejos de él ni un solo instante; me hacía sentir bien, que podía confiar en alguien. Alguien que estuviera a mi lado sin condiciones sin criticas, el era único en todos los aspectos.
-Vamos- dijo abriéndome la puerta, hasta se me había olvidado por completo que Peter estaba ahí, no quise ni despedirme de él ni nada, solo no me interesaba un carrizo hacerlo, había sido su culpa el haber escupido ha Jake en sus pantalones, un desagrado mas para que no me callera bien ¿cuál será la otra tontería que haga?  Se me quedo mirando fijamente mientras me acercaba a la puerta para salir, podía leer sus expresiones me miraba con carita de perro arrepentido, con un letrero muy grande en su frente que decía: “Cuídense” aunque de su boca no salía ni pio.
-Adiós viejo, llegaremos temprano así que no te tienes que preocupar de nada.
-¿Que no me preocupe de nada?- dio un suspiro muy ligero. –Los esperare, vayan con cuidado.
-Viejo… –dudo- S-será que me puedes emprestar tu carro- dijo apenado.
Nooooo.- Grite para mis adentros,- todo iba bien hasta que abriste tu bocota ¡maldición, Jacob!
-Está bien, Jacob-dijo entregándoles las llaves. –pero me lo cuidas.
Mi humor cambio por completo, al escuchar esas palabras de Peter, que insolente que le cuidara el carro, solo un borracho pensaría en robárselo esa chatarra, y lo dudaría mucho. Quería reventar a carcajadas por montón, me daba un poco de pena con Jake, pero no aguantaba la verdad, así que para negar la evidencia me fui corriendo al baño… porque si no, estallaría.
Fui al baño… Salí y me dirigí hacia la sala, con lentitud no quería montarme en esa chatarra estaba en condiciones deplorables, me resigne con Peter el viajar en eso pero con Jacob no. Inhale y exhale, perdí la cuenta de tantas veces que lo hice cuando me encontraba alejada de ellos dos.
Ya ve Heaven, ¿que mas da? todo sea por ir con Jake, era por Jacob o eso pensaba…- dije para convencerme de que si valía la pena ir, me encontré con ellos de nuevo y se me quedaron viendo con cara de pregunta.
-¿Pasa algo Heaven?- pregunto Jake, sabía que iba hacer el primero en preguntar.
– N-no es nada, es solo que tenía que ir al baño un momentico, lo siento-  tratando de que mis palabras sonaran convincentes, por lo menos sabia disimular en algunas ocasiones perfectamente bien, ese era un hobby disimular que todo estaba bien, que no me hacía falta nadie, y hacerme la fuerte cada vez que las ocasiones lo ameritaban. Vivía totalmente ciega no diferenciaba lo que era realmente vivir, disfrutar. Ahora se me estaba haciendo más fácil saberlo y lo que es mejor… sentirlo.
Salimos por fin, nos montamos en el… que mas da, me monte en la parte adelante con Jake, así podía ver mejor a qué lugar me llevaría y cuál sería la sorpresa, cuando me monte y Jake encendió el carro, no me importaba ya si estaba montada en el sí, era una chatarra o si no era lindo, Jake acaparaba toda la visión de mis ojos solo existía el en ese momento, solo él y nadie mas, no tenia cabeza para pensar en nada. El hecho de mirarle, su boca, sus ojos azabaches… me tenían presa a él.  
-¿Y qué hacías antes de venir para acá?- pregunto Jake mi repuesta era un rotundo silencio, ¿Peter no le conto? Al parecer no lo hizo, que alivio.
En el coche hubo un silencio, pues yo me negaba a responder.
-ok, está bien ya veo que eres muy reservada con eso, ¿Estudiabas? ¿Trabajabas?
-Si un poco me gusta la discreción, y sobre eso, estaba estudiando en una escuela que quedaba cerca de donde yo vivía, gracias a eso logre sacar el bachillerato, estaba pensando en buscar una universidad, para terminar lo que empecé.
-Es una buena idea. ¿Ya pensaste en alguna?
-No. Realmente no conozco nada de San Diego.
-Humm… la Central es muy buena. ¿Qué piensas estudiar?
- Aun no sé. Pienso tomar las clases primero y luego veré.- dije.
-Eso lo veremos después ¿te parece? Me conozco casi toda la ciudad.
-Bueno, te lo dejo todo en tus manos, ¡sabelotodo!, dije sonriéndole.
Jake solo tenía su atención en el volante, de vez en cuando que me volteaba a ver, aunque yo solo me quedaba mirando los estupendos edificios que había en esta ciudad, era totalmente maravillosa. La gente se veía armoniosa, sus calles… todo era hermoso.
-Ya casi llegamos-dijo Jake, dio una curva y el carro se estremeció tanto, que se escucho hasta la última tuerquita que tenía.
-¡Ha este carro le falta un mantenimiento!, ¿desde hace cuanto tiempo no le hacen un arreglo?- Dijo con cara de preocupación, ¿será por el carro? el cual estaba en total descomposición, ¿o porque no confiaba totalmente en su manejo? y no llegaremos vivos ni mucho menos cumplir con lo que Peter le dijo.
-Ya estamos aquí.- se bajo del carro al mismo tiempo que yo, apenas lo hice mire aquel paraíso que se encontraba enfrente de mí, mis ojos se pusieron como platos, al ver aquel lugar tan bello. Su entrada era un arco grande, ¡sí! muy grande diría yo, lo adornaban todo tipos de flores, entre ella diferenciaba; orquídeas, girasoles, amapolas blancas, acacias, calas…
Pero las que más resaltaban eran unas hermosas rosas rojas que cubría la copa del arco. Eran grandes y estaban escarchadas por el roció de la noche.
-Humm. Bueno espero que te guste, no es la gran cosa pero… es decente.
-Es perfecto.- lo corte, aun seducida por su detalle.
-¿Perfecto?... me alegra que digas eso, no sabía qué lugares te gustaba, y pensé que este seria ¡perfecto!- dijo Jake mirando el paraíso que se encontraba enfrente de nosotros.
-Es el lugar más hermoso que eh visto en mi vida, gracias de verdad… que sorpresa tan agradable.
-¿Que esperamos? entonces entremos- dijo con voz incitante.
-Ok, como tú digas- sonreí de acuerdo con  él.
Atravesamos el gran arco, yo mirando arriba para ver cada flor. Jacob soltó una risita. Pasamos el camino y atravesamos un pequeño puente de madero con intricados diseños florales.
Cuando salimos del puente y vi con asombro la escena que se desarrollaba ante mí: niños, jóvenes, ancianos… toda clase de personas jugaban, hacían picnics, y no sé qué otra cosa en ese… ¿parque, feria?...
Sus pastos eran exuberantes y de un vivo color verde, bañados en góticas de rocíos.  Mientras Jacob me miraba observarlo todo, sus ojos estaban llenos de satisfacción, al ver que pudo sorprenderme de esa manera.
Desde ese momento cambio mi mundo, lo entendí todo: no quería nada más, estaba Jake. El me hacia feliz, el me hacía sentir cosas que nunca había sentido. Es mi Ángel, mi hermoso Ángel, ya no tenía queja de aquel pasado triste que he tenido, con cada palabra que salía de la boca de Jake eran pedacitos para llenar el hueco de mi pequeño corazón…
-¿A qué quieres subir primero; a las bicis de agua o al bote?- me pregunto Jacob al oído.
-Mientras sea contigo, lo que sea.- sonreí, todavía atontada por este detalle suyo.
El se rio. Me paso el brazo por la cintura. Pero enseguida se la quite, pareció haberse incomodado por mi reacción y, me guio hasta las bicis de agua. Cuando subimos, tuvimos que poner un bloque de mi lado, ya que el muy bestia de Jacob era demasiado pesado para equilibrar el peso entre nosotros dos.
Empezamos a pedalear, nos perdimos poco a poco dejando atrás toda la gente, todo lo que nos perturbaba para poder gozar de nuestras compañías. Éramos él y yo. (Mi Jacob. Solo mío. Me importaba un comino que solo lo conociera de un día; o que él no estuviese de acuerdo. Era mío, y ya nada se podía hacer).
Solo se escuchaba los chapoteos del agua y nuestras risas unidas contractaban perfectamente con el ambiente que se encontraba a nuestro alrededor. Los ojos azabaches de Jacob se toparon con los míos, ardiendo de pasión con un fuego salvaje, repentino. Vi como se empezaba a levantar de su asiento y acaricio mi mejilla con una de sus cálidas manos, sus labios muy próximos a los míos.
No diré que no los deseaba. ¡Diablos, como quería poder probar sus labios! Pero… y si salía lastimada, y si Jacob solo se estaba dejando llevar por el calor del momento, y si…
Tan ocupada estaba divagando que no me di cuenta de que, inconscientemente, me había estado echando para atrás. Y cuando lo supe, era demasiado tarde: había perdido el equilibrio y caí al lago.
-¡Maldición, Jacob!- brame, pataleando en el agua.- ¡Ayúdame…!- el agua entro por mi garganta, quemando mis pulmones.
No supe que paso, pero todo se volvió borroso, y solo escuche el grito preocupado de Jacob…
Y entonces, fue cuando sentí el agua debajo de mí, y unos brazos sosteniéndome en vilo. Eran fuertes… sentí unos músculos muy tensos abrazándome, mi rostro logro enfocar el pecho de Jacob, que se trasparentaba por la camiseta húmeda. Obligue a mi pulmones respirar, esa visión era como una combustión espontanea para mí.
-Esto es vergonzoso.- Dije  jadeando todavía esforzándome en respirar, se me había ido todo el aire. No tenía muy buenos pulmones para estas cosas de “ahogamiento”, nunca me había pasado y no estaba preparada para ello, era muy vergonzoso decir que no sabía nadar, nunca me había tomado la molestia de aprender.
No han sido tus mejores días, al parece los peores de tu vida.- Dijo una voz de mi conciencia, solo quería desaparecer, extinguirme en un instante.
No pude responder nada. ¿Qué le podría decir de todos modos? ¿“Ahora sí, solo porque me tienes en tus brazos”? no podía decir eso. Primero, lo hare sentir muy incomodo; y segundo… lo mas probable es que me haga morir de vergüenza.
-D-disculpa no fue mi intención, s-solo quería…- sus palabras se entrecortaron de repente, cerro sus ojos y los abrió de inmediato. –Era incontrolable no hacerlo- dijo mirándome con aquellos ojos azabaches que me derretían por completo, ¿Cómo aguantar las ganas de besarlo? Los dos queríamos lo mismo pero esta no fue la mejor ocasión.
-¿Cómo salimos de aquí? ¡Aunque claro si quieres nos quedamos aquí! por mí no hay problema alguno.- tal vez lo dije para suavizar la situación pero no fui muy buena con eso, Jacob puso los ojos en blanco. Salimos de ahí, empapados hasta el tope, lo que me tranquilizaba un poco, es que no había ningún rastro de gente burlona a nuestro alrededor. Nos habíamos alejado mucho de ellos.
 Jacob desde que salimos del lago no me dirigió ni una palabra, no se tomaba la molestia de mirarme. Aceptaba que él no lo hiciera por lo estúpida que fui, pero aun así no me gustaba su silencio, y tampoco su indiferencia, era una agonía que Jacob no lo hiciera.
-Creo que ya es hora de irnos a casa, Peter nos espera- dijo con voz muy seria.
¡Maldición! desde que llegaste todo ha sido un desastre, no fue la mejor idea venirte a este lugar,- dije en mis pensamientos, ¿sería mejor volver al convento? Después de todo lo estaba empezando a tomar en cuenta.
No quería hablar de nada, y Jacob mucho menos, nos montamos en el “carro” en rumbo hacia la casa de Peter. No era muy buena señal todo el silencio, lo único que se escuchaba era el estruendo del motor, solo quería escuchar que Jacob me hablara aunque sea que me digiera lo mal que fue este día, pero siquiera eso hacía.
 Esta muy bien ya no le tomare mucha importancia a eso, que no lo hiciera era mucho mejor para mí. ¿Me mentí a mi misma? Tal vez era lo mejor que podía hacer.
Entramos a la casa, pero no se escuchaba ruido alguno… era como si nadie se encontraba, Jacob busco en el cuarto de Peter en la cocina, pero él no se encontraba. Mientras que Jacob tardaba en regresar, sobre la mesa había un papel blanco, lo tome pero no para leerlo, le eche una mirada a Jacob y se lo entregue.
Luego él empezó a leerlo en voz alta.
Lo siento  tuve que salir hacer unas cosas pendientes del trabajo, No hay comida así que encima de la nevera les deje dinero para que compren algo de comer.
Ah se me olvidaba no me esperen es mucho trabajo el que tengo pendiente.
Peter.
-¿cosas de trabajo? ¡Si cómo no!- dijo Jacob después de haber leído la carta.
Era un alivio para mí que Peter no estuviera, no tendríamos que dar explicaciones de porque razón estábamos mojados. Así no tendría que recordar ese momento, y sentir más vergüenza de la que ya tenía con Jacob y ahora con Peter.
Rodé los ojos, Jacob parecía a punto de decir algo, pero ya no quería a pesar de que eso es lo que deseaba desde que salimos del lago. Gire sobre mis talones y me fui a mi habitación a paso rápido.
Lo primero que me disponía hacer era quitarme la ropa y darme una ducha lo más pronto posible, esa agua no se veía tan limpia. Me metí al baño, me duche un largo tiempo era mi mayor tranquilidad, para despejar la mente y también relajarme un poco. Me vestí con una falda vaquera, camisa strapless y mis ballerinas.
Había decidido tomar la propuesta de Peter de ir a comprar algo, pero lo que no sabía era si Jacob querría acompañarme.
-Humm, Jacob- dije cuando entre a la cocina; el ya estaba vestido y bañado.- ¿vienes conmigo a comprar la cena? Si no quieres, está bien.- me apresure a añadir.
-En realidad, yo iba a preguntarte lo mismo.- dijo.
Asentí. Cuando iba a salir, Jacob me tomo del brazo. Antes de que pudiera tocar la puerta.
-¿Qué…?- comencé a decir, pero calle al ver su rostro tan cerca del mío.
Se iba aproximando cada centímetro más y más, y yo estaba que le gritaba que me besara de una vez. Lo miraba a los ojos deslumbrada, totalmente hipnotizada. Ya sabía que era un hecho de que lo iba a besar, que este si… seria el momento. Jacob alzo la mano y acaricio mi mejilla, parecía que dudaba al hacerlo; podía sentir el pequeño y casi insignificante temblor en sus manos. Yo tenía temor, pero no sabía a que en realidad, ¿el porqué?
Cuando sus labios rozaron ligeramente los míos, trate de ponerme de puntillas para poder alcanzarlos con mas facilidad, pero mi pie se enredo con algo, y lo siguiente que supe fue que Jacob fue golpeado en la cabeza por una lámpara.
Mire asía abajo y vi mi pie enganchado al conector de la dichosa lámpara plegable.
¡Demonios; ¿Por qué a mí?! ¿Por qué me odias… dios?
-¡Lo siento, lo siento!- me disculpe, mientras desasía el enredo de cables en mi tobillo.
-Estoy bien.- dijo él, sobándose la cabeza; de verdad le había dolido.
-No te hagas el valiente.- el puso los ojos en blanco por mis palabras.- Deberíamos ir a un hospital para que te vean.
-Estoy bien… solo estoy bien no te preocupes por mi- repitió.
-Como no preocuparme Jacob.
Suspire.
-Mejor vamos a comprar las cosas antes de que termine matándote por accidente.- dije, enojada conmigo misma.
¿Cuándo me había convertido en un imán para los accidentes?
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hey! hola como estan? como les va? bueno, aki esta el tercer capi, espero que les guste!!! por que eso me hiso quedar con las ganas de besar a Jacob Black!!!
el cual hace que mi corazon se desboque!
bueno, aki les dejo una tareita: ¿quien creen que es el misterioso pianista? ¿cuando besare a Jacob? ¿que me depara el siguiente capi? ¿alguna ves dejara de caerme mal el Sr. Peter, alias "Barriga de Bambalina"?
jajaja.
muchos besos. cuidense!
y muchos agradecimientos a Angel O´Shea por ayudarme con mi alocada mente. y a Yess Evenson por ser la mas fiel Loba.! no me queda nada mas que decir.
¡Nos leemos en otra!